Síntesis del prólogo de la obra “Historia de las indias” de fray Bartolomé de las Casas

Síntesis del prólogo de la obra “Historia de las indias” de fray Bartolomé de las Casas

La Historia de las indias de fray Bartolomé de las Casas presenta detalladamente, con abundancia y precisión las noticias del Nuevo mundo con documentos de primera mano. En ella denuncia las ofensas y fechorías perpetradas a costa de los pueblos originarios, como una gran defensa hacia estos.
            La obra comienza a redactarse en 1527, año en que el mismo autor funda el primer convento en la isla La Española. Es importante recalcar que empieza a escribir sus obrar teniendo presente la conclusión de que los indios estaban dotados de racionalidad, por lo que la manera en la que los españoles procedieron en la conquista pareciera ser una conducta totalmente reprochable.
            En la primera parte de su obra, echa mano de su carácter de testigo y de actor, aunque, también narra hechos anteriores a su llegada al Nuevo Mundo en 1502 por lo que tuvo que entrevistar a aquellos que vivieron esos acontecimientos, adentrándose cada vez más a su papel de historiador. En lo mejor de su carrera como historiador tiene que poner un paréntesis a su empresa para comenzar una vida activa en la que tiene que realizar viajes a lo largo del subcontinente; pero nunca olvidando la defensa de los indios con denuncias y remedios ante la Corte. Después, ya como obispo, se encara con las teorías imperialistas que surgieron en esa época, por medio de tratados políticos. Pasado el tiempo la redacción de la obra se propaga entre el tiempo y el destiempo, de manera que, quizás, hasta las fechas más tardías, nunca abandona de todo la intención de seguir adelante con la redacción; hasta que a finales de 1559 entrega su obra al colegio de san Gregorio de Valladolid.
            Fray Bartolomé expone las cuatro razones por las que hay motivaciones para escribir: manifestar la elocuencia para ganar fama y gloria; complacer a los príncipes alabando sus obras ilustres; restablecer la verdad alterada por otros; y dar a conocer los hechos notables caídos en el olvido. De modo que las Casas desea que no se piense que escribe bajo los dos primeros propósitos, recalcando que es bajo el tercer objetivo por el que es impulsado a redactar esta obra.
            Motiva a fray Bartolomé la necesidad de remediar los nocivos efectos de los graves errores que denuncia y alega a su larga experiencia en las Indias como garante de una relación verídica de los hechos, sumando a esto la relación propiamente histórica de los sucesos, con alguna mixtura de la naturaleza del Nuevo Mundo y de la condición y costumbres de las naciones indígenas.
            En la obra al autor le interesa destacar su concepción fundamentalmente pragmática del género histórico caracterizado por la creencia de las virtudes educativas de la historia y de su insustituible ejemplaridad. Cree, las Casas que, ante la falsedad con la que se ha propagado la realidad, se necesita restablecer la verdad dañosamente ofendida como una obligación moral. Todo esto deja entrever que esta reivindicación de la verdad histórica está perfilada por una teología y una filosofía inspirada en san Agustín expuesta en Civitas Dei. A lo largo de su obra fray Bartolomé cita en reiteradas ocasiones a Agustín en temas como la gloria de Dios y de su Iglesia, los infalibles designios de la providencia divina y el principio universal de la predestinación. En efecto, con esta visión, fray Bartolomé pretende que, restituyen la verdad, se ayude a restablecer la justicia en este mundo de iniquidades y cooperar con su magisterio a la Ciudad de Dios.
            Las Casas caracteriza a los indígenas con una moral intachable, llenos de virtudes y buenas costumbres, totalmente antagónicos a los españoles que, con nombre de cristianos, no tiene nada que sea digno de llevar ese nombre. Con esta actitud altanera por parte de los españoles, a los indios no les quedó más remedio que luchar por la defensa de su pueblo como una guerra legítima que no procede desde una actitud guerra de los indios. En toda su obra, es remarcada esta bondad casi incólume de los indígenas y la implacable ambición española, de modo que una vez derrotados los aborígenes son sometidos a una inhumana servidumbre, siendo así el comienzo de la total aniquilación de las naciones autóctonas.
            Esta obra presenta una visión muy dramática de las historia, por lo cual cabe preguntarse por la objetividad total con la que fue escrita. Su visión benevolente de los indios y de la apreciación de los españoles guiados por la codicia infernal, causa de su inhumano comportamiento, no deja de ser una representación condicionada y algo esquemática, pero no por eso deja de ser conforme con la realidad esencial del drama vivido por los indios con razones y fundamentos suficientes.
            Para  hacer patente la veracidad de la obra bastaría advertir que muchas de las crueldades recibidas por los indígenas aparecen, también, en las obras de historiadores que no son precisamente movidos por las mismas preocupaciones e, incluso, en relación con los conquistadores entre los que figura en mismo Hernán Cortés. Esto no exime de las exageraciones cuantitativas en las que algunas veces incurre el autor, como es el claro ejemplo de los cuarenta millones de indios muertos por la conquista. Además hay veracidad en su obra por la crítica a los documentos legales de su época que fomentaban la degeneración de los indios, a saber: las leyes de Burgos y Valladolid y los avasallamientos como la encomienda y la esclavitud, acuñando, de este modo el autor, la responsabilidad directa sobre los políticos encargados de los Consejos Reales por su ceguera ante tales atrocidades.
            Asimismo, no se puede dejar de poner en realce la convicción, bien asentada, que tiene fray Bartolomé de ser designado por Dios para el cumplimiento de su tal alta misión. El papel que él desempeñó, desde esta visión providencialista, lo eleva con pleno derecho a la altura de protagonista; con esto queda en pie todo lo ambiguo de la noción usual de objetividad de su obra, que la distingue de las demás historias de las indias.  

            De igual manera que en las otras obras de Las Casas, ésta está en consonancia con la exigencia de fraternidad como ha sido siempre la manifestación de la verdad en defensa de los oprimidos, haciendo de la Historia de las indias una obra excepcional por su interés historiográfico, siendo así, la más completa y la más fidedigna de las historias que se escribieron en su época.

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